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Édouard Rouveyre Le debemos a José Luis Carnota, editor y propietario de la librería anticuaria Galgo (Oviedo) la primera edición en castellano de una obra básica en el mundo de la bibliofilia. Cuando en 1877 publicó Édouard Rouveyre, por vez primera, sus Connaissances nécessaires à un bibliophile en un modesto volumen in-8º menor de 78 páginas estaba iniciando una ingente labor que concluiría con una quinta edición con fecha de 1899 y compuesta por diez tomos. El propósito de Rouveyre fué, en todo momento, proporcionar al bibliófilo experto, al aficcionado y a los que pudiera ganar la causa, una obra imprescindible, de lectura grata y preñada de miles de conocimientos, prácticos las más de las veces. Y es evidente que lo consiguió: descubrimos, en la presente traducción, que la obra (más de cien años después) no ha perdido ni un ápice de su lozanía ni una sola de los cientos de sorpresas que guarda. Como botón de muestra del presente trabajo, una de las definiciones más bellas que se han hecho de un libro "He aquí lo mejor de mi mismo; por lo demás he comido, bebido, dormido, amado, odiado como cualquier otro; mi vida fue un vapor y ya no existe; ahora bien, esto lo he visto, esto lo he conocido; esto (si es que hay algo de mí que merezca ser recordado) es digno de vuestro recuerdo. He aquí su escrito; he aquí, en su pequeña esfera humana y tal cual ha sido su grado de verdadera inspiración, su inscripción, su firma. He aquí lo que es un libro". Pero en la presente obra no encontraremos sólo poesía. Además de numerosos datos históricos sobre las primeras bibliotecas, sobre el papiro, el pergamino y el papel, se nos ofrece una elaborada subdivisión de los bibliómanos (el atesorador, el vanidoso, el envidioso, el caprichoso, el exclusivo...), consejos sobre la higiene y limpieza de los libros, directrices interesantísimas (y absolutamente vigentes) sobre la construcción y decoración de las bibliotecas (iluminación, maderas más adecuadas para las estanterías, ventilación, orientación, disposición de los libros, etc) y reflexiones sobre lo qué debemos comprar y cuanto debemos gastar en encuadernaciones. Una obra, en suma, útil, deliciosa y de facil
lectura de la que podemos aprender mucho, sobre todo que los bibliófilos
no estamos solos. Que a lo largo de los siglos, otros como nosotros, han
amado los libros y han tomado la decisión de valor de custodiarlos
para el porvenir y para los que vengan detrás, exactamente como
nosotros hacemos. Tan sólo advertir que, hasta el momento, sólo ha sido publicado el primer tomo (de un total de diez) y que, dada la corta tirada de los mismos, vale la pena suscribirse a la colección completa, por si una distracción o un viaje inesperado, nos hacen quedarnos sin algún tomo.
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